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Con la irrupción de una nueva cepa de coronavirus, conocida ya como COVID-19, el mundo ha entrado sobre todo en las últimas semanas en un estado general de alerta y, cabría decir, incluso de pánico. 

De alguna manera, esta situación no es nueva. En la historia de la humanidad ha habido otros momentos en que una enfermedad ha despertado los instintos más atávicos de nuestro género, muchos de los cuales se manifiestan de formas poco racionales, como si el riesgo inesperado de muerte despertara aspectos de nuestra psique y nuestro comportamiento que nos hacen olvidar la confianza en la razón, la verdad, el pensamiento informado y otros.

En el caso del COVID-19, a la fecha existen ya varias creencias que son francamente falsas. Paradójicamente, en una época que alguna vez se catalogó como la de la "sociedad de la información" o la "era del conocimiento", las noticias falsas, los rumores, la falta de verificación, la propaganda y otras formas de la mentira continúan existiendo y propagándose, quizá incluso con mayor facilidad que antes.

Para contrarrestar dicha situación, en Pijama Surf nos dimos a la tarea de enlistar algunas de esas ideas en torno al coronavirus que, aunque extendidas, son sin embargo falsas. Entre otros, usamos como fuente el sitio web del diario inglés The Guardian (en este artículo en particular) y la página sobre mitos y realidades que la Organización Mundial de la Salud ha dedicado al COVID-19.

Veamos.

 

Mito: “Los tapabocas no protegen contra el coronavirus"

Realidad: Cualquier virus puede traspasar la tela y casi todos los materiales de los que están hechos las mascarillas más comunes de uso médico, sin embargo, eso no significa que estos accesorios sean del todo inútiles, pues aunque no protegen contra el virus en sí, en cambio sí pueden impedir casi por completo el contacto con la saliva de personas contagiadas, lo cual reduce significativamente el riesgo de transmisión. 

Recordemos que, en el caso del COVID-19, el principal medio de transmisión del virus es justamente la saliva que expele una persona contagiada al toser o estornudar.

 

Mito: "El coronavirus no es tan letal como se le ha hecho parecer”

Realidad: Esta afirmación es un tanto polémica, pues antes habría que definir con precisión la idea de “letalidad”. Hasta el momento, la tasa de mortalidad del coronavirus COVID-19 continúa manteniéndose cerca del 4% (es decir, que por cada 100 personas contagiada alrededor de 4 pierden la vida, mientras que 96 recuperan la salud), lo cual puede considerarse relativamente bajo. El virus del SIDA, por ejemplo, tiene una tasa de mortalidad de cerca del 50%. 

Sin embargo, ante lo visto en países como China y más recientemente en Italia, la noción de “letalidad” puede tener otros matices si se toma en cuenta, por ejemplo, la facilidad con que el COVID-19 se contagia. Según algunas estimaciones, dada su capacidad de transmisión, el COVID-19 podría ser hasta 10 veces más letal que la gripe estacionaria, que al año cobra la vida de entre 290,000 y 650,000 personas en todo el mundo.

 

Mito: “El coronavirus afecta únicamente a las personas ancianas”

Realidad: Esta afirmación no sólo es falsa, sino además peligrosa, pues sobre todo los sectores de la población más jóvenes pueden sentir cierta invulnerabilidad frente al virus y, por ello, soslayar la importancia de la situación y comportarse irresponsablemente. 

En cierta forma nadie está exento de contagiarse del coronavirus o, dicho de otra manera, cualquier persona puede ser agente transmisor del virus incluso si no ha desarrollado los síntomas de la enfermedad.

De ahí la importancia de adoptar las medidas de prevención básicas como el lavado constante de manos, la manera correcta de estornudar (en un pañuelo o sobre el ángulo interno del codo) y otras.

Al respecto vale la pena citar este fragmento del mensaje que dirigió Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, al declarar el estado de alarma este 13 de marzo:

También me gustaría dirigirme a los jóvenes, quienes tienen también una misión decisiva. Es cierto que por su vitalidad pueden sentirse al abrigo de los efectos más severos del virus, pero pueden actuar como transmisores a otras personas cercanas mucho más vulnerables. Su colaboración es decisiva para cortar los contagios y por eso deben limitar los contactos y mantener la distancia social.

 

Mito: “Una vacuna contra el coronavirus estará lista en los próximos meses”

Realidad: hasta el momento no hay ningún laboratorio en el mundo que haya desarrollado una vacuna efectiva contra el COVID-19. Es cierto que el genoma del virus ya se ha sintetizado, sin embargo, esto no ha conducido hasta el momento a un tratamiento efectivo contra la enfermedad que provoca. 

Por otro lado es necesario tomar en cuenta que el trabajo de laboratorio tiene procedimientos específicos que involucra varias etapas antes de poder probar determinados medicamentos en seres humanos, lo cual a su vez casi siempre antecede en varios meses al momento en que un resultado está listo para contar con la aprobación del gobierno y para ser comercializado públicamente.

Tomando en cuenta lo sucedido con otros virus, es probable que una vacuna para el COVID-19 esté disponible en el mercado dentro de un año.

 

Mito: “El coronavirus puede llegar en un paquete enviado desde China”

Realidad: Como ocurre con otros tipos de coronavirus, el COVID-19 sobrevive casi exclusivamente en medios como la mucosa humana y otros afines. En superficies con otras condiciones puede encontrarse, pero durante periodos más bien breves.

Por estas razones es prácticamente imposible que el COVID-19 sobreviva en un objeto empacado y enviado desde China hacia otro destino separado por varias horas (y aun días o meses) de trayecto.

 

Mito: “La pandemia involucra un estado crítico y de pánico”

Realidad: “Pandemia” es un término que se utiliza en medicina para hablar de una enfermedad que se ha extendido a muchos países o, incluso, que en una única zona ha afectado a casi todas las personas que la habitan. En ese sentido, se trata de una noción meramente descriptiva en la que no necesariamente están implicadas otras realidades como la gravedad de la enfermedad, el número de fallecimientos que ésta provoca o las dificultades para enfrentarla.

De ahí que valga la pena tomar la idea de “pandemia” con una cierta tranquilidad y, sobre todo, con información, no con pánico irracional e instintivo.

 

Mito: “El COVID-19 es un invento de las farmacéuticas, empresas o algunos gobiernos”

Realidad: Como en el caso de otras enfermedades modernas, el surgimiento del coronavirus COVID-19 también ha despertado un sinfín de teorías de la conspiración a propósito de su origen y los supuestos propósitos por los que irrumpió en el mundo.

Una de las teorías más extendidas hasta ahora responsabiliza por alguna oscura razón a Bill Gates por la “creación” del COVID-19, asegurando que el multimillonario fundador de Microsoft financió los proyectos de donde surgió el virus.

También se ha dicho que el virus fue diseñado en un laboratorio y liberado después en China con el objetivo de desestabilizar la economía de este país, en el marco de la llamada “guerra comercial” que existe entre el gigante de Oriente y los Estados Unidos. 

Una tercera suposición, muy popular, dicta que algunos gobiernos tienen en su poder una cura para la enfermedad pero no están dispuestos todavía a liberarla al público, para así crear una gran demanda del producto e incrementar el margen de ganancia de las compañías farmacéuticas.

Lo cierto es que ninguna de estas teorías puede sustentarse con datos comprobables. 

 

¿Qué te parece? ¿Tú qué piensas de la información o desinformación que ha provocado la pandemia del coronavirus COVID-19? No dudes en compartirnos tu opinión en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestros perfiles en redes sociales.

 

Para conocer más mitos sobre el coronavirus COVID-19 (y la verdad al respecto) te sugerimos visitar esta página en el sitio de la Organización Mundial de la Salud (en este enlace).

 

También en Pijama Surf: Esta reflexión te ayudará a enfrentar mejor la crisis por el coronavirus

 

Imagen de portada: Voluntarios en trajes protectores son desinfectados en línea en Wuhan, China, el 22 de febrero de 2020 (China Daily CDIC / Reuters)