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En los últimos meses, el coronavirus COVID-19 ha provocado la alarma mundial, misma que ha ido en aumento desde que la enfermedad fue detectada por primera vez a inicios de este año en la ciudad china de Wuhan, al centro del país. Actualmente la Organización Mundial de la Salud considera ya que la enfermedad provocada por el virus es una pandemia, pues su contagio se ha extendido a prácticamente todos los continentes habitados, con casos confirmados en países de Asia (desde Japón hasta Irán), Europa (notablemente en Italia y España), América (Estados Unidos y México tienen casos confirmados) y en África, particularmente en Nigeria, donde se ha detectado a la primera persona contagiada del virus.

Y si esto es en sí mismo preocupante, el alcance de contagio del virus ha adquirido un nuevo grado luego del primer caso confirmado de un perro contagiado por el coronavirus COVID-19.

El animal en cuestión fue diagnosticado en Hong Kong y se trata de la mascota de una mujer en quien a su vez se detectó el coronavirus el jueves pasado. En parte por curiosidad, los médicos que trataron a la mujer ordenaron un examen también para el perro y, en efecto, se descubrió que el virus estaba alojado en el organismo del animal.

El perro fue puesto en cuarentena y, a partir de este caso, las autoridades sanitarias de la isla determinaron que todos los animales domésticos de personas que estén contagiadas de coronavirus serán igualmente aislados y puestos en observación.

¿Cuál será el futuro de esta enfermedad? ¿Será de verdad tan grave como aparece en los medios? No dudes en compartirnos tu opinión al respecto en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestros perfiles en redes sociales.

 

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Imagen de portada: A.Song/Reuters