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Como es obvio, nuestra cultura está obsesionada con el falo. Esta obsesión ha hecho que algunos investigadores afirmen que el tamaño del pene está relacionado con la autoestima y demás factores psicológicos. O quizás, más que un tamaño específico, la percepción del mismo, de tal manera que los hombres que creen que tienen penes pequeños parecen sufrir de problemas de falta de autoestima, según investiga la profesora Alicia Walker de la Universidad Estatal de Missouri.  

Walker acaba de comenzar un estudio en el que intentará medir la correlación entre la autoestima y el tamaño penil. Para llevar esto a cabo, la profesora necesita por lo menos 3 mil 600 hombres de más de 22 años, que deberán medir su pene erecto y flácido y enviarle imágenes, además de llenar un cuestionario. La idea es que sean personas de todo el mundo, reclutados en línea y en persona. Pero, advierte, no se trata de fotos sexys sino clínicas y se debe seguir un protocolo para medir el pene, ya que la mayoría de los hombres tienden a medirse favorablemente, a tratar de exprimir 1 centímetro por donde sea.

Walker dice que aunque esto pueda parecer algo divertido o polémico, en realidad es un estudio serio: muchos hombres que ha investigado tienen problemas psicológicos importantes por ese sentimiento de ser inadecuados, e incluso algunos contemplan el suicidio, según explicó. A esto le llama "dismorfia del cuerpo masculino" en un contexto de idolatría social del tamaño. Walker señala que, además, el problema tiene que ver con que no pueden admitir que se sienten así, lo cual agrava la situación, pues se convierte en represión.

Esta investigación surge en un momento en el que ciertas celebridades han puesto de moda la idea de la "big dick energy", la vaga noción de una energía de confianza total que han relacionado con tener un pene grande, aunque no exclusivamente debido a ello. Si bien se ha dicho que esta energía en realidad no tiene que ver con tener un pene grande -o que cualquiera la puede tener, incluso una mujer-, es obvio que denota la idolatría que existe en torno al miembro masculino, algo que, por cierto, no es un fenómeno moderno sino que existe en numerosas culturas en todas las eras.