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Mucho se ha dicho sobre el “misterio” de la longevidad. En la filosofía, en la ciencia, la religión y aun en el conocimiento popular y cotidiano es posible encontrar explicaciones, consejos y advertencias orientadas a vivir más y también, en la medida de lo posible, vivir con bienestar. Una buena alimentación, el ejercicio continuo de la sexualidad, realizar habitualmente actividades físicas, cuidar de la salud mental, tener amigos e incluso beber vino o fumar marihuana se encuentran entre algunos de esos factores que parecen fomentar una vida larga y tan feliz como es posible en este mundo.

A dichas sugerencias se suma, ahora, la de una mujer inglesa que cumplió 106 años de edad el pasado 28 de abril. Cuando algunos medios se acercaron a ella para conocer su “secreto”, fue clara en su respuesta: en su consideración, su longevidad se debe a que nunca se preocupó excesivamente por tener una pareja a su lado.

Madeline Dye nació en Heeley, Inglaterra, en 1912 (el mismo año del hundimiento del Titanic). Desde entonces, Madeline nunca ha dejado su suelo natal, en donde ha vivido esencialmente con su familia, la mayor parte del tiempo con su madre y su hermana, pues su padre murió en la primera guerra mundial.

Según contó su sobrina Diana Heaton (de 80 años), siempre que alguien le pregunta a Madeline por sus romances vividos o qué fue de su esposo, ella responde con humor: “Nunca tuve uno, por eso llegué a esta edad”. Según Madeline, el matrimonio no es más que una fuente de preocupación. En cuanto a los bares, la única vez en su vida que visitó uno fue en ocasión de su 90º cumpleaños, cuando fue llevada al bar para festejarlo. Por lo demás, Madeline es una mujer que, aun a su avanzada edad, procura estar activa y ser autónoma. 

Cabe mencionar, finalmente, que durante muchos años parte de la rutina de esta mujer implicó caminar cerca de 3km diarios en la campiña inglesa, hasta cuatro veces al día, para recorrer el camino entre su casa y su trabajo en Broadfield Road, donde laboraba para la casa Swinburne como encuadernadora.

No es posible decir si fue este último factor el que determinó la longevidad de Madeline o, como ella dice, el hecho de vivir su soltería con tranquilidad y hasta con humor, pero sin duda puede decirse que el estrés y la preocupación no hacen más que minar la vida, y aun cuando queramos o no vivir muchos años, al menos vale la pena disfrutar con plenitud el tiempo presente, en las circunstancias en que nos encontremos.

 

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